Un día en Gante: la joya de Flandes

Antes de visitar Bélgica, sueles tener dos cosas claras: visitar Brujas y dar una vuelta por la capital, pero tal vez a primera vista no pienses en Gante. ¡ERROR! Honestamente de las tres ciudades que tuve la oportunidad de conocer, esta fue la que más me impactó.

Sus calles, sus olores, sus canales… en fin, vale la pena tomarse un día para ir de excursión a conocer la joya de Flandes que ha entrado en mi TOP de lugares favoritos de Europa. 

Gante - Bélgica

Para llegar a Gante tomamos el tren en la estación de Midi en Bruselas. Durante el fin de semana tienen una tarifa especial así que un billete ida y vuelta nos salió en 10 € (for the win); el trayecto es de tan solo media hora y el tren, aunque bastante concurrido, cómodo.

Al llegar decidimos apostar por visitar primero los monumentos que cerraban temprano; igual que en la capital, TODO, TODO, TODO, cierra a las 5.00 pm. Si quieres saber más, puedes leer mi post anterior sobre Bruselas.

Dicho esto, comenzamos la visita a Gante en El Castillo de los Condes de Flandes, una estructura imponente que se encuentra a orillas del canal. En flamenco se llama Gravensteen que significa literalmente Castillo del Conde.

La estructura tal y como la conocemos actualmente fue construida por Felipe de Alsacia, quien quería diferenciarse de los nobles y hacer ver con su castillo quién tenía el poder. Hasta ese momento las viviendas eran de madera, mientras la suya la mandó a construir en piedra. Gracias a eso, Gravensteen es el único castillo medieval en Flandes que cuenta con un sistema de defensa prácticamente intacto.

¿Lo mejor? Tomar la audioguía incluida en la entrada y hacer el recorrido escuchando las ocurrencias del narrador. Con toda honestidad puedo decir que es la mejor guía que he escuchado JAMÁS, hace que la visita sea amena y da vida por completo a un castillo que de otra manera podría visitarse en máximo 20 minutos y que diría muy poco.

La guía cuenta el apogeo de Gante durante el período de Felipe de Alsacia, así como otras anécdotas sobre las invasiones previas, las torturas que se llevaban a cabo y curiosidades sobre la vida en la corte en la época.

 

Catedral de San BavónAl terminar la visita caminamos hasta la Catedral de San Bavón, que recibe su nombre por el Santo Patrón de la ciudad de Gante. La catedral contiene mucha historia española: Carlos V, toisones de oro… realmente acompaña lo que fue la conflictiva historia de Flandes, que por su ubicación, fue cambiando de reinos.

Pero lo más importante de esta Catedral es La adoración del cordero místico de Van Eyck, un cuadro espectacular, único en su estilo y con una historia también bastante controvertida.

El tema central nos habla del sacrificio de Jesucristo para la redención del hombre, y además trata temas desde la Anunciación, hasta la expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

El cuadro ha sido víctima de al menos 6 robos y actualmente le falta uno de los retablos que sigue perdido.

Para visitarlo hay que pagar un suplemento que incluye una guía. Más allá del tema religioso, como pieza de arte vale la pena visitarlo.

 

¿Qué hacer en Gante cuando finalmente sale el sol? Subir al campanario de Belfort. 

Construido en el siglo XIV mide 91 metros y para llegar a lo más alto hay que subir unos cuantos escalones… si eres como mi mamá y no eres fan de las escaleras estrechas en caracol, hay habilitado un ascensor que te llevará hasta arriba en la mitad del tiempo.

Como curiosidad, la campana era utilizada para alertar la llegada de los enemigos y fue muy icónica cuando la revuelta contra Carlos V, así que el querido Carlos al reconquistar Gante la destruyó.

El campanario es considerado Patrimonio de la Unesco, así que si quieres enterarte por qué, te recomiendo subir y admirar Gante desde las alturas.

El resto de la tarde nos dedicamos a callejear para apreciar los canales, la arquitectura y cómo no, la comida local.

Cenamos en un restaurante frente al canal, muy cerca del Puente de San Miguel llamado De Witte Leeuw, aprovechamos para probar los mejillones y comer pescado.

Así cerramos un día lleno de color y chocolate, tomamos el tren de vuelta a Bruselas – Midi. Destacar que salen con bastante frecuencia, aunque más cercano a la noche empiezan a salir cada 45 minutos aprox.

¿Conoces Gante? 

Cuéntame qué quisieras conocer y qué piensas que dejé por fuera en esta #rubiaventura (además de la foto en el Puente de San Miguel).

Y si quedaste con ganas de conocer más sobre Bélgica, te invito a leer mi post anterior sobre Bruselas mientras esperas el de Brujas… la ciudad encantada.

Un comentario en “Un día en Gante: la joya de Flandes

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